Hospital Larcade: un ejemplo de la crisis sanitaria de la Prov. de Buenos Aires
El partido de San Miguel cuenta con un Hospital General, con perfil materno infantil. El Hospital Dr. Larcade, de jurisdicción municipal, provee 190 camas disponibles para internación. También dispone de un hospital oftalmológico y uno de odontología inaugurados durante el año 2001. No existen otros nosocomios provinciales o nacionales aunque sí una red de centros de salud distribuida por el territorio. El más importante por su envergadura edilicia y de servicios es el Centro Materno Infantil Nro. 1 de Bella Vista, que comparte el edificio con el hospital odontológico.
La mayoría de estos servicios requieren de una contribución voluntaria para acceder con mayor rapidez a la prestación, otros directamente requieren del pago de un arancel ya que son servicios convenidos. El Sistema de salud en San Miguel, igual que en muchos distritos del conurbano, está perfectamente estratificado. Los sectores medios son atendidos por las obras sociales sindicales y las prepagas. Los sectores medios empobrecidos utilizan el servicio público, en particular el Centro Materno Infantil, el Hospital Larcade, el Hospital de Ojos y el Odontológico, accediendo por la “ventanilla de la contribución voluntaria”. Mientras los pobres acceden al servicio por los centros de salud, los que cuentan con servicios básicos gratuitos, mientras las prestaciones especializadas están convenidas, lo que implica el pago de arancel o la excepción vía servicio social con la consiguiente espera ya que los cupos son limitados.
Dado los obstáculos para acceder por el primer nivel y las limitaciones de la cobertura respecto de las prestaciones y la franja horaria de atención, muchos pacientes acceden al sistema por el Servicio de Guardia del Hospital Larcade. Lo cual en el marco de la reducción de personal y del retraso de casi tres meses en el pago de los reemplazos de guardia hace que ésta colapse frecuentemente. Son pocos los médicos que quieren hacer reemplazos en el Hospital Larcade. Las prestaciones por consultorios externos tienen serias dificultades, ocasionando demoras en la asignación de turnos de más de treinta días, en algunas especialidades.
En los últimos siete años se redujeron 530 horas de Pediatría, y más de 500 de Clínica Médica. En los últimos tres años se redujo la atención de Obstetricia en 250 horas. Se cerraron los Servicios de Cirugía Vascular, Plástica, Odontología Infantil y Endocrinología. Mientras el Servicio de Salud Mental redujo su plantel profesional de 16 a 3 profesionales y algunos concurrentes, y en Gastroenterología se redujo el plantel en un 60%.
Las operaciones programadas son suspendidas periódicamente por cierre parcial del quirófano, falta de recursos humanos (cirujanos , anestesistas), o por falta de insumos.
Por otra parte el 30% de los trabajadores cobran sus remuneraciones en negro, sin aguinaldo, sin vacaciones, mientras los profesionales cobran casi el 50% menos que en los hospitales provinciales.
El colapso del Hospital Larcade no es casual, es consecuencia de una política sanitaria que tiene como estrategia la atención hospitalaria y como objeto la enfermedad. Esta concepción sanitaria puede ser viable a un alto costo económico y humano en países ricos; en el nuestro, y en particular en los municipios del segundo cordón del Conurbano se transforma en una tragedia para la población y para los trabajadores de la salud. Dicha concepción en nuestros municipios se expresa en una intervención centrada en la emergencia, en un contexto ausente de insumos y medicamentos, con una infraestructura hospitalaria deteriorada, con equipos obsoletos o inexistentes, y con un nivel de atención primario deficitario.
En la práctica el sistema de salud es asumido como un gasto con poca visibilidad pública, esta forma de gestionar en materia de salud publica encierran la negación del derecho a la salud .
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